16 de diciembre de 2012

Una de breves. Selene


Selene, relato de Víctor Pérez Bellvís

Selene

Autor: Víctor Pérez Bellvís



         Cuando bebo en luna llena, Selene me mira fijamente ciclópea, como reprochando mi actitud. ¿Acaso yo le digo lo gorda y blanca que está? ¿Acaso le recrimino yo que no aparte de mí esa mirada pálida y ojituerta? Para poder enviar un guiño tiene que rielar en el mar y dejar que las olas actúen de párpados, o esperar que entre ella y yo se cruce alguna nube arrastrada por el viento… Sin embargo, sobre nosotros, los involuntariamente lunáticos como el mar, como los locos, como los licántropos y los borrachos, ejerce un dominio extraño, excitante, agresivo…


         El mar da un beso más largo y más húmedo a la arena. El licántropo ansía la sangre para perdurar.

         El borracho se apoya en un fanal que no existe deslumbrado por su luz, huyendo de ella para poder pasar desapercibido.

         Los asesinos afilan sus cuchillos.

         Algunas parturientas adelantan su parto para bañar con luna a su hijo.

         Los locos… nos alborotamos más… 


Relato extraído del libro: 
Cuentos Lunáticos, del valenciano Víctor Pérez Bellvís. 







8 de diciembre de 2012

Laberintos. Del yo al mundo

Alfabetos. 1

Urbana Luna



El hombre caminaba hacia sí mismo siguiendo una ruta en espiral. Era el amo del Universo y deseaba conocer todas las respuestas. Inició su viaje marchando con rapidez hacia su propio centro. Pero según avanzaba, comenzó a pensar en los riesgos de la expedición. El interior de uno mismo, tan oscuro y lejano, puede albergar peligros desconocidos- se dijo. Sus pasos se fueron volviendo lentos, como los de un anciano. De algún rincón oscuro surgió el miedo. Puede que, ese punto desconocido hacia el que me dirijo esté habitado por el Minotauro, también llamado muerte - concluyó.  




Lenguas para una arquitectura- J. Freixanes
Alfabeto Da -Zhuen  Siglo XVII a.c.





En este instante, los pies se paralizan, toma impulso y da un salto hacia fuera. Decide cambiar de escenario, probar otro método. Mira a su alrededor  en busca de otros hombres, porque sospecha que hay más seres de su rango. Se dedica a recorrer el espacio conocido de norte a sur, de este a oeste. Explora más allá del río y de la montaña sin encontrar a nadie. Deduce que vive en un territorio desierto en el que sólo existe la huella imaginaria de su itinerario.



Lenguas para una arquitectura- J. Freixanes
Alfabeto proto-índico. Siglo XXV a.c.Origen: India




Agotado, tras largas jornadas de ayuno, se refugia en una gruta y cae exhausto. Duerme un sueño poblado de enigmas que no logra descifrar porque las  imágenes huyen apenas despierta. Encuentra una piedra y la fricciona contra la roca. Llora de rabia. Con la mano y la fuerza de sus músculos, logra dejar grabados unos signos rudimentarios. Al fin sonríe complacido ante esas marcas cuyo significado ignora. No ha sido un acto racional, sino una invocación mágica. Acaba de inventar el alfabeto.





“Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos, y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara”     (J.L. Borges. Epílogo. El hacedor)


Lenguas para una arquitectura- J. Freixanes
Alfabeto tartésico. Siglo VII a. c.
Origen: Sur de la península Ibérica





16 de noviembre de 2012

Una de breves. El jefe






El jefe


 Urbana Luna

El jefe de departamento es un jefe normal. Odia a los empleados porque son unos vagos, detesta llevar corbata porque le produce angustia vital y aborrece el edificio de oficinas porque apesta a desinfectante. Pero como lleva años viviendo en un malestar permanente, en lugar de pensar que es infeliz, se dice que es un ejecutivo muy ocupado. Al terminar su jornada, nunca va de copas con los otros jefes, prefiere regresar a  casa, donde le espera un buen libro. Una vez allí, se dirige al dormitorio, se quita la chaqueta y la camisa de cuello duro. Arroja al suelo los zapatos, los calcetines, el reloj. Por último se desprende con cuidado de la piel. Alisa las arrugas y la cuelga en una percha hasta el día siguiente. Y una vez recuperada su condición de cucaracha, corretea alegremente por el pasillo, se acomoda junto al cubo de la basura, y relee a Kafka.

blog regreso a Babilonia






                 

7 de noviembre de 2012

Odio de clase, gobernanza y otros cuentos


Autor: J. L. Vieites


Roque Dalton fue de los primeros (y si no fue de los primeros fue el más enredador) en dar  a la vuelta a la teoría  de las clases sociales,  y así lo dejó plasmado  en “Poema de amor”  cuyos últimos versos  dicen:

Los arrimados, los mendigos, los marihuaneros,
Los guanacos hijos de la gran puta,
Los que apenitas pudieron regresar,
Los que tuvieron un poco más de suerte,
Los eternos indocumentados,
Los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
Los primeros en sacar el cuchillo,
Los tristes más tristes del mundo,
Mis compatriotas,
Mis hermanos.

Nada que un sociólogo marxista en pleno uso de sus facultades hubiera interpretado hace veinte años como clase en sí, cuanto menos para sí –más o menos-.  Pero veinte años no es nada y lo que descubría Roque Dalton no veinte, sino cuarenta años atrás  sobre sus hermanos y compatriotas salvadoreños, hoy  -como tantas cosas de Roque- parecen escritas para todos los países, para todas las crisis, para muchos años venideros. Hete aquí que cuando se había dictaminado el fin de las ideologías, y con ella el fin de las clases sociales, se alza una, orgullosa de su superioridad , de “su gran clase”, de su very important person, una clase que se reconoce por su odio de clase, la que ella tiene a todo lo que se le opone. Y no se corta un pelo, tal como sucedió en el parlamento español, cuando una diputada, vástago de una estirpe propia de “Cien años de soledad”  que en esta versión española debería titularse “Cien años haciendo lo que nos da la gana”,  alzó su voz (figura retórica, pues su voz no se alzó, sino que fue una voz baja, una bajeza)   con un “que se jodan”. Que se jodan

los que estorban
porque gastan más de lo que tienen,
porque no son capaces de tener lo que necesitan,
porque son un gasto social inútil,
porque quieren ganar lo que no merecen,
porque se oponen al progreso,
porque muestran  un penoso look,
porque viven de la sopa boba,
porque amenazan la gobernanza.

Su odio de clase se lanza a una no-clase  formada de infrahumanos, como en su día lo fueron los indios ( Sepúlveda frente a Las Casas) los esclavos negros,  los judíos gaseados, los comunistas, los anarquistas, y tantos otros que sobraban porque estorbaban  al progreso (de la dominación, se entiende).  Esta no-clase es la representación del “otro”,  un desconocido al que en el fondo se teme. Pero dada la tendencia tercerista del pensamiento occidental (tercer estado, tercer sector, tercer mundo o tercera vía)  entre la clase y la no-clase aparece un tercero, que no es ni hombre ni mujer, ni yin ni yang, nin ti nin vos.  Un limbo en el que habitan los que pasarán a ser triunfadores o  perdedores, sin término medio; el objetivo de la propaganda. El corrosivo capitalismo actual  (Richard Sennet) solo admite ganadores.  En este limbo están los futuros emprendedores, dispuestos a triunfar gracias a su decisión, arrojo e inteligencia. Ellos son el depósito del valor   del esfuerzo, valor que alguien deberá seguir ejercitando dada la holgazana y parasitaria condición de “la clase”.  No es casualidad que sean hoy los deportistas de élite –esfuerzo inútil donde los haya, pero muy meritorio- los ejemplos a imitar que propone el poder.


Gobernanza y otros cuentos


Pero la ideología de la clase dominante,  o la ideología que esta fabrica para dominar,  ya no está en condiciones de ser la ideología dominante, o la que todo el mundo debería tomar por buena, inapelable, inescrutable.  Porque a la ideología dominante le fallan las ideas y la lógica, o sea que se queda en nada, como muestran los modos de hablar cada vez más extendidos entre políticos, analistas, comentaristas y expertos:  “la crisis es la que es”,  “tenemos las finanzas que tenemos”,  “es lo que hay”, “esto es lo que toca”,  puras tautologías -ese autismo del pensamiento- elevadas a la categoría de criterio de la razón política.  Y ya roza la parodia cuando se combina con esa ética de la razón de estado que habita en la coletilla “como no podía ser de otra manera”.  La policía trata a los manifestantes con total corrección, como no podía ser de otra manera;  se investiga la corrupción, como no podía ser de otra manera, etc. Y la gente se indigna y se rebela,   lo que irrita  mucho a los mandamases,   no vaya a ser que pueda ser de otra manera

Y es aquí donde entra en escena la gobernanza, el elefante blanco de la legitimación del poder que debe tapar el miedo ancestral  del que  se alimenta el odio de clase.  Pues no es el desprecio a los perroflautas, mendigos, desahuciados,  indocumentados,  perdedores y desclasados  lo que origina el odio, sino el temor a que todos esos desconocidos  sean su clase antagónica, el temor a que los que estorban al gran negocio  puedan  hacer descarrilar  la locomotora del crecimiento si se lo proponen,  la conciencia de la extrema debilidad de su inmenso poder si falla la obediencia.  Su memoria histórica es presente, inmediata y ubicua, un holograma histérico donde se intercambian y superponen los bronces derribados, las vocecillas de mando sin tropa, los latifundios ocupados, las ganancias perdidas, las revoluciones pasadas y las futuras.

La antigua gobernanza  -acción y efecto de gobernar- mudó en la nueva gobernanza en el potro de tortura de una lingüística torticera, presta a decir de sí cualquier cosa que suene bien. Según su propio relato, esta es la forma de gobierno  que corresponde a la complejidad de las sociedades abiertas y democráticas, donde las instituciones de gobierno ya no pueden conocer todos los datos ni disponer de todos los recursos necesarios para llevar adelante la acción gubernamental. Se hace necesaria la negociación entre todos los actores implicados, a su vez organizados según sus objetivos o campos de actividad; se hace así una aparente delegación y descentralización del poder hacia la autoproclamada sociedad civil, una forma sui generis de democracia participativa, donde muchos son los llamados aunque pocos los elegidos.  Estando  el poder real en el tejado de los grandes trust económicos,  la gobernanza  representa su parodia democrática con el fin de evitar lo que  teme, que su mundo se vuelva ingobernable como el monstruo del doctor Frankestein. 

Y se reparten los papeles
en un juego de sombras chinas
para que los amos del mundo no sean reconocidos 
mientras mueven los hilos del poder
promoviendo compromisos voluntarios,
creando comisiones de sabios,
apelando a la responsabilidad de las empresas,
dando audiencia a las ONGs,
invocando a los mercados
impulsando acuerdos internacionales de dudosa vigencia

pues aquí tampoco juega el viejo proverbio pacta sunt servanda[1], dada la aversión  que  tienen  a todo lo que sea normativo.

Tras estas filigranas  aflora la debilidad del poder público  bajo la forma de  delegación de funciones hacia organizaciones privadas; funciones que una vez delegadas resulta muy difícil de recuperar, por más que se afirme que la autoridad última sigue residiendo en los poderes públicos. Como se sabe las privatizaciones se blindan frente a posibles reversiones futuras con la ayuda de la Organización Mundial del Comercio y los tribunales mercantiles internacionales. La alianza entre la política y los negocios queda sellada con la autorregulación, mecanismo por el cual  los que están desmantelando el estado consideran que nadie mejor para regularse a sí mismos que los propios desmanteladores. 

La utopía conservadora de la gobernanza mundial choca con la realidad que se está gestando, cada vez más lejos de  un mundo organizado y susceptible de ser gobernado desde el centro por un poder   sin gobierno.  Tal idealización no elude el aire de misterio que tan bien le viene al poder, un conocimiento solo accesible a los iniciados,  sus gurús, su cohorte de difusores  y los cursos universitarios de verano. Nadie sabe a ciencia cierta a qué se dedica el Club Bilderberg, probablemente a nada, salvo a mantener viva la llama del misterio de un poder anónimo; ellos también forman parte  de la falsa promesa de un mundo  bien gobernado.

Existen otros mundos que ya  están en este: ese bosque  de dimensiones desconocidas, cuyos troncos palpamos a diario, hace tiempo que fue cartografiado.  Suicidio colectivo (Hinkelammert), colapso de la civilización industrial (Fernández Durán)  o  crisis sistémica, todos los análisis conducen a lo mismo; ésta no es una crisis más del capitalismo, es el fin de una época, y hunde sus raíces muchos años atrás.  El bosque en que habitamos no es el caos con el que nos amenaza “la clase”, aunque puede llegar a serlo, sino que  está sembrado de senderos de los que caminaron antes.  La salida no consiste en abandonar el bosque, o  dejar que le prendan fuego para que mueran todas las alimañas que lo habitamos. La salida consiste en hacer habitable el bosque, de la no-clase a la clase para sí, de la que hablaba Marx. Algo de esto parece que está ya pasando.

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[1] Los pactos no son obligatorios, pero una vez realizados deben cumplirse.
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Artículo publicado en: 
ESBOZOS, revista de filosofía política y ayuda al desarrollo


31 de octubre de 2012

Levedad, una propuesta

Urbana Luna


La  levedad como valor literario. La levedad como reacción al peso del vivir. En estas reflexiones andaba Italo Calvino allá por el año 1985, cuando le sorprendió la muerte.

A esa indeseable que viste de negro le importa poco que uno se encuentre inmerso en las más profundas divagaciones o perdido en los brazos del amante.

La muerte es opaca, pesada, inflexible. Se aferra a nosotros con más fuerza que un político a su cargo. Arrastra los pies por las galerías del laberinto, como un prisionero eterno, hasta que nos encuentra.

Y el hombre lo sabe, por eso se aventura por senderos pequeños.

El hombre en su laberinto



La levedad en la vida:

“En los momentos en que el reino de lo humano me parece condenado a la pesadez, pienso que debería volar como Perseo a otro espacio. No hablo de fugas al sueño o a lo irracional. Quiero decir que he de cambiar mi enfoque, he de mirar el mundo con otra óptica, otra lógica, otros métodos de conocimiento y de verificación” (Italo Calvino. Levedad. Seis propuestas para el nuevo Milenio)


Llegados a este punto nos topamos de frente con los paradigmas, piedras graníticas suspendidas sobre nuestras cabezas. Paraguas que ya no protegen, que parecen a punto de caer.

Ya que a Calvino le fue negado asomarse al milenio sobre el que tanto reflexionó, nos toca a nosotros, habitantes del aquí y ahora, explorar y perdernos. Encontrarnos y volvernos a perder. 



el Universo y el hombre



Experimentar el espacio que se conoce como mundo, país, ciudad o barrio, para recoger los mejores frutos. Pensar con la agilidad de la mosca que escapa, trabajar con la precisión de la abeja que construye hexágonos y elevar nuestro punto de vista imitando a las aves.


  
“En la vida todo lo que elegimos y apreciamos por su levedad no tarda en revelar su propio peso insostenible”, puntualiza Calvino.

Así parece entenderlo también René Magritte. En este caso, su pintura, siempre inquietante, nos enfrenta a una paradoja:


¿Leve pesadez o pesada levedad?

Rene Magritte en Ciudad Pintura


¿Pero qué es levedad en Literatura?

Un ejemplo:


Un sépalo, un pétalo, y una espina
Una mañana cualquiera de verano
Un frasco de rocío, una abeja o dos,
Una brisa, una cabriola entre árboles,
¡Y soy una rosa!

Emily Dickinson)

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30 de octubre de 2012

Laberintos: Íntima geometría

Urbana Luna

1- El Hilo:

Hay héroes que disfrutan de un prestigio inmerecido. Me refiero a Teseo, ese chulito impertinente que se cargó al Minotauro con una espada mágica. Así cualquiera.

Exposición El Hilo de Ariadna - Casa del Lector-Matadero Madrid


Cierto que para entender el laberinto como metáfora de la vida hay que recurrir al la Mitología griega. Exclusivamente por eso le menciono.Ya quisiéramos usted y yo disponer de un trozo de hierro con poderes para llevarlo al trabajo, al estudio o a las manifestaciones de indignados.




Soy partidaria del Minotauro, esa pobre bestia prisionera, cuya venida al mundo es un drama personal de primer orden.
  
El minotauro es un outsider y Teseo un arribista. Si su ranking de popularidad está por las nubes es porque le cayó en gracia a la princesa Ariadna, pero no haber sido por el ovillo que ésta le prestó, aún estaría dando vueltas por los corredores del palacio de Cnosos.




2 - La Espiral

Del yo al mundo
De la ficción a la vida



  
La Literatura nos explica el laberinto. El laberinto somos nosotros.



*   *   * 




14 de octubre de 2012

Paradigmas los justos


Urbana Luna 
Paradigmas los justos, este es el mensaje que descubro en una botella de cerveza. Los caminos del azar son infinitos.

Paradigma es igual a:

modelo
 marco teórico  
sistema de normas para no sacar los pies del tiesto

 Comercializa In Extremis - Diseño de etiqueta: n llongo
Hay objetos que son paradigma de la felicidad cotidiana. Pienso en esa humilde taza de porcelana cuya misión es contener el café mañanero, o la manta que nos cobija durante las siestas de sofá. Objetos que nos miman cada día, tan presentes en nuestras vidas que apenas les dedicamos una mirada de aprecio.
Sucede que a menudo esos objetos, además de darnos placer, transcienden su condición doméstica y se convierten en paradigmas del conocimiento. Es lo que me sucedió con el botellín de cerveza, marca Au Yea!, que tuve la suerte de descubrir en una exposición de Tipografía. 

Para que luego digan que el alcohol embrutece.   

He pasado meses reflexionando íntimamente sobre el mundo, el país y mi propia condición de ciudadana sin llegar a conclusiones claras, y eso que leo la prensa, asisto a conferencias y trato en tema en círculos de amigos.
Pero ahora todo es distinto; tras mi paso por las naves del Matadero, centro paradigmático del arte y la cultura del Madrid post-Gallardón, me he dado cuenta de que la clave esta en los paradigmas, y aunque el dilema -dónde estamos/ a dónde vamos- sigue latente, creo que se me han abierto nuevos caminos.

De momento, se me ocurren estos apuntes:
     
1 - A los paradigmas hay que mirarlos con lupa antes otorgarles nuestra amistad. Tienen tendencia a comerte el coco.
2      - Los paradigmas van y vienen a gusto del consumidor (también llamado poder). A veces te parece que se han ido, cuando en realidad estaban agazapados, esperando el momento oportuno para saltar sobre el ciudadano como un depredador.
3 – Citaré algunos ejemplos relacionados con el tema que nos ocupa: Hay indicios claros de que la frase “la letra con sangre entra” volverá a estar de moda. Otras como “hay que apretarse el cinturón”  o “el ciudadano bueno se queda en casa”, ya lo están.

En fin, hay tanta materia para el debate que corremos el riesgo de quedar abrumados. Por eso, como contrapunto a las hondas preocupaciones que nos depara el futuro, propongo dos acciones inmediatas: 


A- Tomemos un botellín de cerveza de nuestra marca preferida y brindemos con los colegas al grito de: Au, yeah! (¡Oh, sí!)
B- Escuchemos música. La música amansa a los paradigmas. Se me ocurre este tema de Police (1979) que habla de náufragos, de botellas y de mensajes: 


* Festival de Tipografía Typo-mad - Matadero Madrid hasta el 11 de noviembre de 2012
* Estudio de diseño m llongo (diseñadores de la etiqueta de Au Yea!)

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7 de octubre de 2012

Una de breves - Jorge Vajñenko




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AMOR RUBÍ



                      BESO TUS LABIOS, paladeo tu vino.
   
                      Olvido ofensas y vivo.




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                          SUEÑO, ROBLE Y TANINO


     FRUTA ROJA MADURA
  

     Un recolector agotado por la vendimia del día
duerme.

     Notas ahumadas en nariz.

     Sueña que sus uvas elaborarán el vino que en un brin-
dis sellen un nuevo amor.

     Roble y tanino.

     El recolector, en sueños, sonríe.




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Ambos textos pertenecen a COLLAGE, libro de relatos de Jorge     Vajñenko.    Puntos de venta:

                  Los cuentos de Jorge V ,  Blog del autor

                 CaféArt Bahía : Avda. de la Paz, 63-65 - Logroño.



29 de septiembre de 2012

Gotas de Artaud

Por Urbana Luna

En el caso de Artaud, las palabras son perfume o son veneno, pero siempre perturban.

Queridos amigos:
Lo que vosotros habéis tomado por mis obras sólo eran los desechos de mí mismo, esos rasgones del de alma que un hombre normal no acoge” (El  pesa-nervios, 1925)


Es a través de esos desechos como podemos intentar una aproximación a su obra, mediante el ensayo, el experimento, el rodeo e incluso la huida. 




Sus palabras son cuerpo o son pensamiento, pero siempre dolientes.

(…) cada una de las floraciones heladas de mi vida interior echa su baba sobre mí 
(El ombligo de los limbos, 1925)



Esa baba nos alcanza,  es un fluido maloliente. Es un hechizo.

Toda sustancia oscura debe ser administrada con precaución, Hay riesgo de quedar contaminado.

Sugiero elaborar una pócima.



Ingredientes:


. Tres gotas de perfume (para mentes corpóreas)
+
. Dos gotas de veneno (para cuerpos pensantes)
+
. Una guinda (para endulzar)


Mezclamos en este orden:


1º) Una gota de perfume:

He aquí uno en cuyo espíritu ningún sitio se endurece y no siente de pronto su alma a la izquierda, del lado del corazón. He aquí uno para quien la vida es un punto y para quien el alma no tiene trozos, ni el espíritu comienzos 

(El pesa-nervios, 1925)





2º) Una gota de veneno

Las palabras se pudren en el llamado inconsciente del cerebro, todas las palabras por no importa qué operación mental, y sobre todo aquellas que tocan los resortes más habituales, los más activos del espíritu. (Descripción de un estado físico. 
El ombligo de los limbos. 1925)




3º) Una gota de perfume:






Autorretrato de 1915
Lápiz y papel.
Artaud tiene 19 años.












4º)  Una gota de veneno: 






Autorretrato, 11 de mayo de 1946
Lápiz sobre papel; 63 x 49 cm.
Centre Georges Pompidou
Musée Nacional d’Art Moderne, París

Artaud tiene 50 años.










5º)  La ultima gota de  perfume


Y he aquí lo que yo pienso del pensamiento:
CIERTAMENTE LA INSPIRACIÓN EXISTE. Y hay un punto fosforoso donde toda la realidad se recupera, pero cambiada, transformada —y ¿por qué?—, un punto de mágica utilización de las cosas. Y creo en aerolitos mentales, en cosmogonías individuales.
(El pesa-nervios, 1925)




6º) La guinda:


Anaïs Nin, de la que se confesó enamorado en un tiempo, nos da esta visión de Artaud:


Sabía que Artaud era un loco enfermo y atormentado, sentía interés por él, pero no un interés humano; y él, tan morboso e inestable, quería el trofeo que , sabía, reclamaban Allende, Henry y Eduardo, y lo quería todo para sí… no sé porque. Sentados en La Coupole, nos besamos y traté de demostrarle que era sincera, que era un ser dividido, que eso no era un juego sino una tragedia… porque no podía amar imaginativamente y a la vez humanamente. Y poco a poco la historia de mi “locura”, tan semejante a la suya, lo conmovió… Porque los seres humanos le parecen espectrales y él teme la vida, duda de ella. Dice que lo fascinaban mis deslizamientos, mi lucidez, mi vitalidad… que era la serpiente emplumada… víbora y ave…

[...]  Vi a Artaud apresado por la sacerdotisa inca, por la serpiente emplumada, por las plumas y la fluidez, la astucia y la ternura.

-Tan frágil y suave –dijo. Y me miro con ojos absolutamente trastornados. Absolutamente trastornados.
 
-La gente cree que estoy loco –añadió.

En ese momento sus ojos me dijeron que efectivamente lo estaba, y amé esa locura. Al mirar los bordes ennegrecidos por el láudano, una boca que no quería besar…, y supe que otra vez me atraía la muerte, siempre me atraía la muerte, hasta el fin, las culminaciones, las locuras. Ser besada por Artaud era ser envenenada; conocía esos estremecimientos de una vida espectral y me sorprendía que Artaud me considerara tibia y carnal…

-No esperaba encontrar mi locura en ti –declaró.

Hablaba como un poeta y yo reía al pensar en mi avidez de poesía. ¿Estaba ahí con Artaud porque vertía poesía; porque creía en la magia; porque se identificaba con Heligábalo, el emperador romano demente; porque su teatro, sus obras y su ser estaban entrelazados; porque en el taxi hablaba como Hamlet y se apartaba el pelo de la cara aterradoramente mojada y demacrada? Ha atrapado mi imaginación. La domina; camina, habla, lee, evoca momias, decadencia romana, drogas, locura, muerte. Y yo trataba nuevamente de entrar en una experiencia, atravesarla sin entregar mi yo, y era cada vez más difícil… penetro con cautela en las regiones fantásticas de Artaud, y él también pone sus manazas torpes sobre mí, sobre mi cuerpo y, como la mandrágora al roce de la mano humana, doy alaridos.


* * * 


Actor, dramaturgo, poeta, enfermo, chamán, dibujante. Víctima del electroshock, del opio, de los psiquiatras y de sí mismo. Murió el 4 de marzo de 1948, a los 51 años en el asilo de Ivry-sur-Seine.
Estas son sus últimas palabras escritas:

...de continuer à faire de moi cet envoûté éternel etc. etc. 
 ... de seguir convirtiéndome en ese hechizado eterno etc. etc.

Mas sobre Artaud: 


Susan Sontag: Bajo el signo de Saturno. Una aproximación a Artaud.
   Ed. Mondadori