29 de septiembre de 2012

Gotas de Artaud

Por Urbana Luna

En el caso de Artaud, las palabras son perfume o son veneno, pero siempre perturban.

Queridos amigos:
Lo que vosotros habéis tomado por mis obras sólo eran los desechos de mí mismo, esos rasgones del de alma que un hombre normal no acoge” (El  pesa-nervios, 1925)


Es a través de esos desechos como podemos intentar una aproximación a su obra, mediante el ensayo, el experimento, el rodeo e incluso la huida. 




Sus palabras son cuerpo o son pensamiento, pero siempre dolientes.

(…) cada una de las floraciones heladas de mi vida interior echa su baba sobre mí 
(El ombligo de los limbos, 1925)



Esa baba nos alcanza,  es un fluido maloliente. Es un hechizo.

Toda sustancia oscura debe ser administrada con precaución, Hay riesgo de quedar contaminado.

Sugiero elaborar una pócima.



Ingredientes:


. Tres gotas de perfume (para mentes corpóreas)
+
. Dos gotas de veneno (para cuerpos pensantes)
+
. Una guinda (para endulzar)


Mezclamos en este orden:


1º) Una gota de perfume:

He aquí uno en cuyo espíritu ningún sitio se endurece y no siente de pronto su alma a la izquierda, del lado del corazón. He aquí uno para quien la vida es un punto y para quien el alma no tiene trozos, ni el espíritu comienzos 

(El pesa-nervios, 1925)





2º) Una gota de veneno

Las palabras se pudren en el llamado inconsciente del cerebro, todas las palabras por no importa qué operación mental, y sobre todo aquellas que tocan los resortes más habituales, los más activos del espíritu. (Descripción de un estado físico. 
El ombligo de los limbos. 1925)




3º) Una gota de perfume:






Autorretrato de 1915
Lápiz y papel.
Artaud tiene 19 años.












4º)  Una gota de veneno: 






Autorretrato, 11 de mayo de 1946
Lápiz sobre papel; 63 x 49 cm.
Centre Georges Pompidou
Musée Nacional d’Art Moderne, París

Artaud tiene 50 años.










5º)  La ultima gota de  perfume


Y he aquí lo que yo pienso del pensamiento:
CIERTAMENTE LA INSPIRACIÓN EXISTE. Y hay un punto fosforoso donde toda la realidad se recupera, pero cambiada, transformada —y ¿por qué?—, un punto de mágica utilización de las cosas. Y creo en aerolitos mentales, en cosmogonías individuales.
(El pesa-nervios, 1925)




6º) La guinda:


Anaïs Nin, de la que se confesó enamorado en un tiempo, nos da esta visión de Artaud:


Sabía que Artaud era un loco enfermo y atormentado, sentía interés por él, pero no un interés humano; y él, tan morboso e inestable, quería el trofeo que , sabía, reclamaban Allende, Henry y Eduardo, y lo quería todo para sí… no sé porque. Sentados en La Coupole, nos besamos y traté de demostrarle que era sincera, que era un ser dividido, que eso no era un juego sino una tragedia… porque no podía amar imaginativamente y a la vez humanamente. Y poco a poco la historia de mi “locura”, tan semejante a la suya, lo conmovió… Porque los seres humanos le parecen espectrales y él teme la vida, duda de ella. Dice que lo fascinaban mis deslizamientos, mi lucidez, mi vitalidad… que era la serpiente emplumada… víbora y ave…

[...]  Vi a Artaud apresado por la sacerdotisa inca, por la serpiente emplumada, por las plumas y la fluidez, la astucia y la ternura.

-Tan frágil y suave –dijo. Y me miro con ojos absolutamente trastornados. Absolutamente trastornados.
 
-La gente cree que estoy loco –añadió.

En ese momento sus ojos me dijeron que efectivamente lo estaba, y amé esa locura. Al mirar los bordes ennegrecidos por el láudano, una boca que no quería besar…, y supe que otra vez me atraía la muerte, siempre me atraía la muerte, hasta el fin, las culminaciones, las locuras. Ser besada por Artaud era ser envenenada; conocía esos estremecimientos de una vida espectral y me sorprendía que Artaud me considerara tibia y carnal…

-No esperaba encontrar mi locura en ti –declaró.

Hablaba como un poeta y yo reía al pensar en mi avidez de poesía. ¿Estaba ahí con Artaud porque vertía poesía; porque creía en la magia; porque se identificaba con Heligábalo, el emperador romano demente; porque su teatro, sus obras y su ser estaban entrelazados; porque en el taxi hablaba como Hamlet y se apartaba el pelo de la cara aterradoramente mojada y demacrada? Ha atrapado mi imaginación. La domina; camina, habla, lee, evoca momias, decadencia romana, drogas, locura, muerte. Y yo trataba nuevamente de entrar en una experiencia, atravesarla sin entregar mi yo, y era cada vez más difícil… penetro con cautela en las regiones fantásticas de Artaud, y él también pone sus manazas torpes sobre mí, sobre mi cuerpo y, como la mandrágora al roce de la mano humana, doy alaridos.


* * * 


Actor, dramaturgo, poeta, enfermo, chamán, dibujante. Víctima del electroshock, del opio, de los psiquiatras y de sí mismo. Murió el 4 de marzo de 1948, a los 51 años en el asilo de Ivry-sur-Seine.
Estas son sus últimas palabras escritas:

...de continuer à faire de moi cet envoûté éternel etc. etc. 
 ... de seguir convirtiéndome en ese hechizado eterno etc. etc.

Mas sobre Artaud: 


Susan Sontag: Bajo el signo de Saturno. Una aproximación a Artaud.
   Ed. Mondadori















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