25 de diciembre de 2013

Erótico. Relato breve

Por Luis Vega Domingo



Ella se detiene junto a mí, apoya el capazo en la arena y extiende la toalla. Se desprende primero de la camisa, mi­rando al mar. Después, de los escuetos pantalones de tela vaquera. Sentada, su piel morena emite una carnalidad que casi puedo paladear mientras me llega el aroma de la crema protectora, que distribuye aplica­damente por todo su cuerpo. Luego, se tiende boca abajo, se ajusta el panamá y se pone a leer, sin dirigirme siquiera ni una mirada de reojo.


Blog Regreso a Babilonia


Como está tan absorbida por el libro, la disfruto con la vista. Es un día de playa espléndido, estamos aislados en un recinto solitario. A medida que la are­na reverbera por el sol, su cuerpo pare­ce cargarse de calor y, con ese calor, de sensualidad. Esa piel es más desea­ble a cada minuto que pasa. Empiezan a aparecer diminutas gotas de sudor que me gustaría retirar suavemente con la mano. Cierro los ojos e imagino. Los abro, de nuevo: la piel sudorosa reaparece en un acto de adorable in­solencia. Ella no presta atención a nada que no sea el libro, que la mantiene ab­sorta. No logro ver el titulo en la contracubierta; sólo una foto, probablemente del autor.

Transcurre, cruel, el tiempo. De pron­to, se desprende de la parte superior del bikini, sin variar de postura. Observo, anhelante, su seno aplastado contra la toalla; cómo se continúa en una axila excitante y fru­tal. Necesito que se dé la vuelta. No lo hace y me exaspera que no lo haga. Por fin, la paciencia se ve recompensada y coloca el libro contra el cielo, a modo de parasol. Sus pechos morenos, retraídos sobre el cuerpo, muestran los pezones erectos, perlados por las gotas de su­dor. Siento que me arden los labios. La misma ansiedad física me obliga a incor­porarme. Estoy seguro de que ese cuerpo espléndido me ignora por completo, tendido voluptuosamente ante mis ojos de miserable mortal.

De un salto, alcanzo la orilla. Penetro en el mar, a la carrera, chapoteo salvaje­mente, pero su imagen no cede en mi cabeza ni en mi cuerpo. Me llama hasta tal punto que salgo del agua. Cuando regreso percibo anonadado, ¡oh deseo in­sufrible!, entre la luminosa blancura de sus nalgas, su dulce hendidura. Me siento morir. Sí, enteramen­te desnuda ahora, y ab­sorta, su presencia resulta de una injuria intolerable. Me tiendo, de nuevo, preso de una enérgi­ca excita­ción que intento escon­der.

Cuando ya no puedo soportarlo, ella, mi mu­jer, levanta la cabeza y cierra el li­bro con un hondo suspi­ro de satis­facción. Só­lo entonces, me mira por debajo del ala del panamá y me aferro a esa mira­da, me abalanzo y me introduzco entre sus piernas, sin encontrar resistencia. Mi cuerpo se agita frenéticamente so­bre el suyo, sí, es nuestra luna de miel, pero no consigo desviar la mirada de la contracubierta del libro, abandonado jun­to a nuestras cabezas, donde un tipo duro me observa con insistencia. Vázquez Montalbán, pone al pie. Maldito robacorazones.


_____________________________



* Erótico  forma parte de la colección de relatos titulada:
Así en el cielo como en la tierra. 

* Luis Vega Domingo ha publicado cuentos en varias antologías y es autor de la novela " Cazadores de sombras"

* Además de su actividad literaria ha realizado numerosos grabados ,  como el primer amor”que nos sirve para ilustrar este relato.

________________________________

2 comentarios:

  1. Es que ya no se puede ir ni a la playa. Feliz 2014 Urbana Luna.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también le deseo un fructífero y feliz año, señor Pinch.

      Eliminar