8 de diciembre de 2013

Tristan Tzara. El hombre aproximativo

(Traducción Fernando Millán)

La ausencia de puntuación nos desorienta. Los significados son múltiples y a veces contradictorios.   ¿Quién se atreve a leer a Tzara?



Diseño de portada (detalle) Editorial Visor, 1975



          XII                                              

“El tiempo deja caer pequeñas pulgadas tras de él
siega las finas moléculas en las praderas de agua
domina las bolsas de aire atraviesa su jungla
corta el gusano de la ola y de cada mitad nace llena
           de luz una mariposa
en el volcán se hilvana a lo largo de una nota de violín
riza el corte errante del vidrio en las finas horas de
           transparencia
allí donde nuestros sueños revuelven el cantarino man-
           jar de luz”


Tristan Tzara escribió  El hombre aproximativo durante los años 1925 a 1930.  A través de sus 19 cantos el autor bucea en la condición cósmica del hombre, un ser  “grande e insignificante entre las joyas de escarcha del paisaje”, un  “montón de carnes ruidosas y de ecos de consciencia”.

Esta es una muestra de la mejor poesía experimental que se hacia en Europa en los años 30 del lejano siglo XX.  

Agua pasada en la que todavía podemos bañarnos, beber  y chapotear. Y ya en confianza, y dejando al descubierto mi vena superficial, se me ocurre que estos versos podrían inspirar al guionista de una peli de terror. Tan  actual....


           “Las campanas suenan sin razón y nosotros también
            los ojos de las frutas nos miran atentamente
            y todas nuestras acciones son controladas no hay nada
       oculto”



El hombre aproximativo está publicado por la  EDITORIAL VISOR








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