30 de mayo de 2014

Cercanías

Por Urbana Luna


La ciudad nos recibe bajo un cielo protector hecho de luz y dióxido de carbono. Abajo, la sombra huye hacia los portales, se pega al asfalto. Tiene los minutos contados. 


blog Regreso a Babilonia


El viajero mira distraído y piensa alternativamente en las rutinas de su vida laboral  y en un sueño reciente cuyas imágenes se le escapan por momentos.

  -Tren con destino Sol-  informa la megafonía.

 Madrid es un buque fantasma envuelto en llamas, un sueño repleto de sombras,  irreal como una acuarela de Turner.



20 de mayo de 2014

Besar es como comer helado

Por La Gata Psicópata 


      La cabeza de La Gata Psicópata es como una una coctelera. A ella le gusta mezclar el futuro con el pasado, los besos con los helados y la noche con el día. Aquí están sus últimas comparaciones listas para degustar:



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Besar es como comer helado pero caliente.

Morir poco a poco es como vivir despacio.

Llorar bajo la lluvia es como pasar desapercibido.

Intuir es como saber pero sin haber estudiado.
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Los monstruos  son como nosotros pero sin disimulos.

La noche es como el día pero con la luz encendida.

El sexo es como el séptimo pero un poquito más abajo.

El futuro es como el pasado pero unos días después.

La lluvia tras los cristales es como una ducha para la mente pero triste.

Reír es como respirar pero llenando mucho los pulmones.

Mentir es como contar un cuento pero con mala fe.

Errar es meter la pata hasta el corvejón pero con estilo.

Evaporarse es como desangrarse pero si eres sopa.

Escuchar es como oír pero entendiendo aunque no hablen.

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         La Gata Psicópata se deja caer a veces por este blog. No sé cuándo volverá porque es inconstante, caprichosa y  locuela.  Solo en twitter podemos seguir su pista:




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10 de mayo de 2014

Perdidos en una jam session

Relato de Urbana Luna

     Creí que no ibas a venir, dices que te aburre el jazz y por la cara que pones deduzco que tampoco te gustan los bares cutres donde los músicos tocan entre dos esquinas que hacen de escenario.


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     Desde el rincón más alejado te hago señas, pero no me ves. Imagino que para oír música y tomar una copa prefieres el salón de tu casa, magníficamente equipado con un sofá frente al televisor.

      Debes ser el novio modelo, el que te regala flores por San Valentín, el que te da razón en todo, el que piensa en sus cosas de hombre mientras tu hablas de tus cositas de mujer.

    Alguien me pasa un cigarrillo que fumo pausadamente mientras adivino quién eres, qué harás para localizarme. Podrías recorrer la sala de mesa en mesa, alumbrándote con la luz de un mechero, buscando mi cara entre todas las caras. Pero claro, esto es peligroso. Corres el riesgo de tropezar con las patas de alguna mesa, quizá pises a alguien, o derrames las copas a medio beber.
 
       Tu eres un chico formal, lo más lógico es que tras mirar con desdén a tu alrededor, des media vuelta y salgas de aquí rumbo al conocido confort de tu coche. Allí te sentirás ridículo durante dos segundos y luego me mandarás un mensaje de esos que no esperan contestación.
  
     De acuerdo, no es una buena sala de conciertos. Hay columnas que dificultan la visión, rincones en los que se pierde el sonido, pero los músicos tocarán hasta el amanecer. Me pasan otro cigarrillo. Smoke gets in my eyes.