27 de octubre de 2014

Maneras de medir el amor

Relato de Urbana Luna 

        Preguntas si te quiero. Respondo que sí. Acentúo la í,  la pronuncio con énfasis, alargando el sonido como esos locutores deportivos expertos en cantar goles. Vacío mis pulmones de aire, de vida. Me ahogo. Pero no contento con eso, te empeñas en que cuantifique la intensidad de mi amor. Y como ese día te toca mandar, me pones a prueba. Deseas que te obsequie con un regalo ideal que colme tus expectativas. No existen los regalos ideales, ni los amores, pero  te sigo la corriente como si fueras un río. Si te llevo la contraria puedo naufragar.


 Blog Regreso a Babilonia


         Regalarte algo es tocar tu cuerpo con el mío. Un reloj, un mechero, una gorra de visera. Nada me gusta para ti, se me ha olvidado cómo acariciarte. Dudo. Me encamino hacia la puerta de salida pero un amable dependiente viene en mi ayuda. Me acompaña hasta el expositor y elige una pajarita negra que nunca te pondrías. Es un objeto inesperado, quizá tenga sentido incluirlo en nuestra relación. El empleado me asegura que las pajaritas son tendencia esta temporada. Es una pena que  no uses chaqué.

         La cantidad de amor que guardo para ti debe ser mucha, porque me arriesgo a hacer el ridículo. Al llegar a casa te  invito con aparente aplomo a que  cierres los ojos. Preguntas si se trata de un juego erótico y respondo que sí.  Rodeo tu cuello con mis manos, te encadeno con el trozo de tela y me convierto en tu ama. Ama de amante y ama de dueña. Anudo los extremos en un lazo, tal y como me han enseñado en la tienda. Y entonces lo comprendo: Mi amor es una línea cerrada y curva cuyos puntos  equidistan de un centro llamado .

        Intento explicarte esta fórmula matemática por la que podrás conocer la longitud exacta de mi amor, pero desisto. Tú te admiras extasiado frente al espejo del baño. Ríes divertido. Espejito, quién es el más bello del reino. Aseguras que una pajarita es precisamente lo que estabas necesitando. Como buen cautivo, vives engañado. Crees que te doy un regalo, pero es una cadena.



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12 de octubre de 2014

De cómo creí que el mundo estaba hecho a mi medida


Microrrelato de La Gata Psicópata



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Ya casi no me acuerdo, pero hubo un tiempo en el que pensaba que el mundo estaba hecho a mi medida: talla S, todo pequeño. 

Empecé a probarme cosas, nada me quedaba bien. Todo grande pensaréis, pues no… no exactamente. Esas cosas parecían cambiantes y yo lo inmutable.

Uy!!! Esto me va a quedar grande, y al acercarme... era pequeño. 
Mmmm aquello me quedará pequeño, me acercaba y efectivamente, era pequeño.

En fín, un sinvivir. Debe ser por eso que me gusta tanto andar desnuda y descalza, mi piel es de mi talla.


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