31 de diciembre de 2014

Oda al primer día del año

Un poema de Pablo Neruda


Blog Regreso a Babilonia


Lo distinguimos
como 
si fuera
un caballito
diferente de todos
los caballos. 
Adornamos
su frente
con una cinta,
le ponemos
al cuello cascabeles colorados,
y a medianoche
vamos a recibirlo
como si fuera
explorador que baja de una estrella.

Como el pan se parece
al pan de ayer,
como un anillo a todos los anillos:
los días
parpadean
claros, tintineante, fugitivos,
y se recuestan en la noche oscura.

Veo el último
día 
de este 
año
en un ferrocarril, hacia las lluvias
del distante archipiélago morado,
y el hombre
de la máquina,
complicada como un reloj del cielo,
agachando los ojos
a la infinita
pauta de los rieles, 
a las brillantes manivelas,
a los veloces vínculos del fuego.

Oh conductor de trenes
desbocados
hacia estaciones
negras de la noche.
Este final
del año
sin mujer y sin hijos,
no es igual al de ayer, al de mañana?
Desde las vías
y las maestranzas
el primer día, la primera aurora
de un año que comienza
tiene el mismo oxidado
color de tren de hierro:
y saludan
los seres del camino, 
las vacas, las aldeas,
en el vapor del alba, 
sin saber
que se trata 
de la puerta del año,
de un día
sacudido
por campanas,
adornado con plumas y claveles,

La tierra
no lo
sabe:
recibirá 
este día
dorado, gris, celeste,
lo extenderá en colinas,
lo mojará con
flechas
de
transparente
lluvia,
y luego
lo enrollará
en su tubo,
lo guardará en la sombra.

Así es, pero
pequeña
puerta de la esperanza,
nuevo día del año,
aunque seas igual
como los panes
a todo pan, 
te vamos a vivir de otra manera,
te vamos a comer, a florecer,
a esperar.
Te pondremos
como una torta
en nuestra vida,
te encenderemos
como candelabro,
te beberemos
como 
si fueras un topacio.

Día 
del año
nuevo,
día eléctrico, fresco,
todas
las hojas salen verdes
del 
tronco de tu tiempo.

Corónanos
con 
agua,
con jazmines
abiertos,
con todos los aromas
desplegados,
sí,
aunque
sólo
seas
un día,
un pobre
día humano,
tu aureola
palpita
sobre tantos 
cansados
corazones,
y eres,
oh día
nuevo,
oh nube venidera,
pan nunca visto,
torre
permanente!







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21 de diciembre de 2014

Laberinto vegetal

Por Urbana Luna 

         Avanzo por un laberinto vegetal. No soy la única, se oyen otros pasos, pero la elevada altura de los parterres me impide toda visión. Detrás de cada esquina siempre veo la misma fuentecilla coronada por el mismo angelote. Es evidente que camino en círculos concéntricos, estoy desorientada. Intento hacerme un plano mental del recinto, pero el canto de los insectos nocturnos y el miedo me lo impide. 





         El miedo viene provocado por la simetría de los arcos, las  hileras interminables de boj, el diseño esférico, que se repite obsesivamente en todos los arbustos.

         Inspiro el aroma de los setos, recuerda a la pimienta recién molida. Confío en que la gran avenida en la que me encuentro conducirá a la salida, por lo que echo a correr en dirección al punto de fuga sin hacer caso de las voces que me llaman.

         Al fin puedo llegar hasta los pies de mi cama. Allí dejo caer sobre la alfombra el vestido, las enaguas y el polisón. Sacudo las hojas que quedaron prendidas en mi pelo y me encojo entre las sábanas, todavía temblando. Pronto sonará el despertador. 
      


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10 de diciembre de 2014

Futuro imperfecto

Por Urbana Luna


          Si creyera en adivinos llamaría a uno de esos programas que emiten de madrugada. Diría: Hola, soy Libra. Quiero saber si Géminis volverá conmigo. Respuesta: Querida, veo un Caballo de Copas pero está muy alejado de la Sota de Bastos. No lleves la contraria al Destino. Contempla nuevos horizontes.
        
         Como no creo en adivinos entretengo mis insomnios con tu recuerdo. Proyecto tu imagen hacia detrás y hacia delante como en una película de la cual soy directora, guionista, montadora y script. Así hago que repitas todas aquellas acciones del pasado que yo elijo, y otras nuevas que improviso. Pongo en tus labios las palabras más dulces; en tus ojos, el deseo más urgente. Entre cabezada y cabezada reinvento los sueños que antes compartimos.


Futuro imperfecto



         Por la mañana me levanto ojerosa, solo el café bien cargado puede mitigar los efectos adversos de esas noches. Intento beberlo a sorbos cortos, como si fuera medicina, pero enseguida me impaciento y acabo apurándolo de un solo trago

         Miro con aprensión la tacita, buscando significados en las huellas que la bebida dejó sobre la porcelana. Hoy las señales son iguales a las de ayer, los mismos restos de espuma oscura ordenados en capas superpuestas formando nubes. Mal augurio, las nubes oscuras sugieren tormenta, ocaso, ruptura definitiva. El café es un oráculo aún más cruel que los videntes de la tele. Mañana probaré con la cerveza.  

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1 de diciembre de 2014

Improvisación

Por Urbana Luna




La ciudad es un teatro



       
         Una pareja discute en la calle. Ella gesticula con grandes muecas, grita mil reproches de los cuales el más grave es que él llego tarde a la cita.  Cuando acaba de caerle el chaparrón, el hombre se encoge de hombros y esboza una sonrisa que nos recuerda al payaso tonto del circo. Durante unos segundos  no ocurre nada, lo que aumenta el suspense,  hasta que ambos se dan la espalda, alejándose en direcciones opuestas, como antiguos duelistas sin revolver. De inmediato el viento sopla más fuerte y arremolina las hojas pisoteadas sobre el asfalto. El semáforo se estropea, causando un atasco descomunal y comienza a caer una lluvia tímida que sirve para acentuar los colores tan discretos del otoño. La ciudad es un teatro.



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