22 de abril de 2015

Extraña vida líquida

Por Urbana Luna
      
         Evitan los nenúfares y los rayos de sol que se reflejan en el agua. Aprovechan las corrientes para llegar hasta lo más profundo del pantano. Se mecen sobre el fondo, confundidos entre el cieno que acuna a las larvas. Así su muerte parece menos muerte.


        Adoran a los anfibios como a verdaderos dioses, siguen su estela hasta quedar atrapados entre raíces subacuáticas. Feliz cautiverio, pues solo desean vivir por vivir y allí la humedad los mantiene latentes, como cigotos siempre inmaduros, sin deseo, sin miedos, con la memoria embotada por el tiempo. Olvidan que en un futuro probable lo difuso se tornará compacto, lo leve será evidente, la calma de hoy se llamará caos.