17 de mayo de 2015

Nadie te acariciará como yo no te he acariciado. Historia de una gota resbalando tras el cristal.

Relato de: @LaGataPsicopata


Una gota se estrelló en el cristal. Tras unos momentos de confusión resbala un poquito  y  fija su  vista al otro lado.

Una cama revuelta, una lata con hilos, un cuaderno pequeño con tapas negras, un lápiz de colores, unas manos que bordan. Las manos enhebran una aguja con hilo amarillo.


Blog Regreso a Babilonia
Foto de @MagnusCaslte


¿De quién serán las manos?  Resbala otro poquito, para poder mirar mejor.

Pero una ráfaga de viento la desplaza hacia la izquierda. Late su corazón de gota como si fuera agua hirviendo.

¡Ay, las manos!, ahí están.  Una luz las ilumina, la misma luz que mantiene el resto de la estancia en penumbra.

El viento arrecia, la gota se aferra al cristal, adopta una forma alargada, desea convertirse en ventosa, en pulpo, en salamandra; pero el viento la arrastra, resbala ventana abajo y ya  no sabe si es lágrima o gota.

Al llegar al alfeizar solo atina a pensar, mientras otras gotas la arrastran con ellas, la absorben, la alejan: nadie te acariciará como yo no te he acariciado.

1 comentario:

  1. Bonito relato, corto y descriptivo como todos los tuyos, una vida efímera a la que otros, las circunstancias, ponen fin, sin que pueda alcanzar su propósito. Parece un plano secuencia. Como otros, bien escrito y con lenguaje cuidado. ¿Para cuando uno más largo? Esperaré.

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