5 de enero de 2016

Ángeles autómatas

Por Urbana Luna




           Estoy programado para hacerte feliz, dices. Eliges un libro del último estante y comienzas a leer un poema barroco. Me gustan tus gestos de rapsoda, los versos oscuros y que me mires con ojos amorosos, como si tú mismo fueras el poeta y yo la dama. A cada instante tu voz se vuelve trémula, apenas audible. Con un suspiro dejas caer el libro de cualquier manera, te desplomas sobre el sofá. Un fallo repentino en tus circuitos ha descargado las baterías. Otra vez has muerto, tendré que llamar al ingeniero. ¿Eras tú o era yo aquel ángel fieramente humano?


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